Por Jaime Restrepo Vásquez
Pareciera que Roy Barreras y sus 193 mil votos son una peste indeseable. Con semejante «caudal» electoral, que es un poco más del 6 % de los tres millones de votos que prometió sacar en la consulta, el sujeto no resulta interesante para ningún sector de la política nacional.
Hace algunos días corrió el rumor de que Barreras se uniría a la campaña de Paloma Valencia, quien, apresurada, salió a desmentir semejante peligro para su imagen. ¡Ni más faltaba que la fueran a relacionar con el paria de la política actual! Y eso que la candidata, en su momento, lo calificó como un goleador con una inteligencia y una sagacidad impresionantes.
Siendo perspicaz, ese rumor debió salir de las toldas del propio Roy Barreras, quien debe estar haciendo cuentas y cálculos para aterrizar en algún lugar que le permita medrar a partir de 2026. Es que, con solo 193 mil votos, Roy pasó de ser el «brillante» estratega que llevó a Petro a la Presidencia a convertirse en alguien indeseable y desinflado. En realidad, no tiene caudal electoral ni un nombre respetable que le permita conquistar a alguna de las orillas políticas que hoy se disputan la Presidencia.
Además, resulta muy diciente el hecho de que la campaña del establecimiento, con santistas, uribistas, liberales y conservadores revueltos bajo el mismo techo, a Roy le hayan dado un portazo en las narices. Es que si el ex uribista, ex santista y ahora ex petrista no tiene cupo en una campaña tan variopinta como la de Paloma, definitivamente es porque Roy huele mal y se ve peor.
De hecho, en la otra orilla tampoco lo quieren. Petro, como cualquier activista con cargo y sueldo, hizo lo necesario para dinamitar la aspiración de Barreras, ya que el presidente pidió específicamente no votar la consulta, lo que evidencia la distancia que hoy existe entre Petro y su sucio estratega político de 2022.
Así las cosas, Roy Barreras también fue rechazado en las toldas del Pacto Histórico, pues al parecer, genera desconfianza en la izquierda que sigue, como dogma de fe, cualquier indicación que salga de la Casa de Nariño.
Muy grave que en un sindicato de mafias y hampones como el Pacto Histórico, proclive a abrazar y a recibir delincuentes, narcos, hampones, acosadores, corruptos y terroristas, desprecien los 193 mil votos de Roy, pues al parecer, su mala fama es inconveniente y muy sucia para ser recibida en una campaña en la que miran con complacencia cualquier prontuario criminal.
Como será de crítico el destierro político de Barreras, que uno daría por sentado que alias Iván Márquez o alias Iván Mordisco podrían alzar la mano de Iván Cepeda en cualquier mitin político, lo que no pasaría, por ningún motivo, con Roy y el candidato petrista.
Así paga el diablo a quien bien le sirve. Roy Barreras puso en marcha la campaña de los 6 402 falsos positivos contra Uribe. Hay que admitir que en pleno 2022, la estrategia le funcionó y coadyuvó a la conquista del poder por parte de Gustavo Petro. Sin embargo, en solo cuatro años, Roy pasó a ser un leproso despreciable al que le dan la espalda en todos lados, pues su nombre, invariablemente asimilado con la corrupción, el lentejismo y la lagartería, no resulta conveniente ni útil en ninguna campaña presidencial.
Nada raro para alguien que terminó compitiendo, cabeza a cabeza, nada menos que con el hampón que se robó a Medellín y que está imputado por corrupción. Es que la sola foto junto a la de Daniel Quintero Calle es un estigma difícil de superar.

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