LA PIÑATA DE «DEFENSORES DE LA PATRIA»

"El botin de datos de la derecha Abelardista"


Por Lorena Lázaro Ocampo En el vibrante ecosistema de la derecha colombiana, donde el aroma a cuero de marca y el discurso de «mano firme» suelen dominar la escena, ha surgido un fenómeno tecnológico digno de una distopía tropical: la guerra de los QR. Lo que nació como la plataforma «Defensores de la Patria» para aglutinar el fervor abelardista, se ha transformado en una piñata de egos donde los dulces han sido reemplazados por amenazas, por ministerios y embajadas imaginarias o quien sabe que otra cosa. Es fascinante observar cómo ciertos «coordinadores» —título que hoy se otorga con la misma ligereza que un volante de publicidad— han convertido la recolección de firmas en un ejercicio de rapiña digital. La consigna es clara: si no entregas tu base de datos, si no te inscribes bajo el QR del "coordinador" local de turno, quedas fuera del Olimpo abelardista.
Ante esta carnicería de datos personales, cabe preguntar: ¿Qué tiene esa piñata? ¿Qué es lo que realmente se reparte ahí dentro? ¿Cuál es el ministerio reservado para el que logre capturar más incautos bajo su código? ¿Qué embajada le darán al que ocupe el segundo lugar en esta competencia de recolección forzada? La insistencia febril por el registro de amigos y familiares bajo enlaces exclusivos sugiere que lo que se reparte no son ideales, sino cuotas de un poder que aún no ostentan. ¿Qué tiene esa piñata de QR que justifica pisotear el habeas data de ciudadanos que confiaron en la campaña? Mientras los directivos de Defensores de la Patria y de Salvación Nacional miran hacia otro lado, sus huestes están canibalizando su propio capital, recibiendo denuncias, demandas y tutelas por amenazas, injurias y calumnias a sus propios ayudadores, dañando la campaña. Los «defensores extremistas», en su afán de lamer el zapato del poder, han decidido que el enemigo es Paloma Valencia, provocando una migración masiva de electores hacia el palomismo; un autogol estratégico nacido de la miopía del ego y de cargos imaginarios que solo beneficia a los contradictores. Doctor Abelardo, doctor José Manuel Restrepo, la pregunta es directa: ¿Son ustedes los dueños de esta piñata o es que la guardería se les salió de control? Es imperativo aclarar si el requisito para ser un «defensor» es comportarse como el politiquero de base que prometieron erradicar. La gente confió sus datos a personas, no a algoritmos de extorsión manejados por coordinadores autonombrados que ven en un código QR una patente de corso para difamar. Queremos respuestas, no más comunicados tibios. Si la campaña se basa en la seriedad y el orden, empiecen por disciplinar a los recolectores de datos que, en su desespero por cargos de papel, están incendiando la credibilidad del proyecto y la campaña de Abelardo. La política no puede ser una piñata donde los ciegos le dan palos al vecino mientras el botín —los datos de la gente— se reparte entre los más audaces. Compartan esto hasta que el eco llegue a los despachos donde se toman las decisiones. La patria no se defiende con rapiña.

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