Por Jaime Restrepo Vásquez
Hay que hacer una «donatón» para comprarle a Juan Daniel Oviedo un GPS mental. El despiste del candidato surge del eterno problema de los autoproclamados centristas: creer que al no sintonizarse con la visión de las calles sobre el liderazgo que se requiere, van a tener munición para conquistar los votos indecisos.
Al plantear esa ruptura ideológica y política con el sentir del electorado, el mensaje que están enviando es que ellos son los únicos iluminados capaces de romper con los polos. El problema es que, en definitiva, concentran sus discursos en el rechazo a lo que ellos llaman extremos y por ahí derecho, alejan a un importante caudal electoral que los ve como amenaza y no como posibilidad de materialización de sus aspiraciones.
Puede que el planteamiento centrista tenga alguna justificación en tiempos ordinarios. Sin embargo, en los momentos extraordinarios que padece el país, resulta altamente inconveniente. En las calles de Bucaramanga, de Quimbaya o de Medellín —me consta— se evidencia la exigencia de posiciones claras, críticas y decisivas frente al desastre ocasionado por Petro.
Ese centrismo a rajatabla de Oviedo, que es el mismo centrismo extremo de todos los integrantes de la Gran Consulta por Colombia, —¿Paloma incluida? — los tiene en los márgenes de error en la intención de voto de los colombianos.
Sin embargo, el pronunciamiento de Oviedo, asegurando que a Petro no le está yendo tan mal, dejó en evidencia la disonancia cognitiva que padecen los del puro centro, pues una afirmación de semejante naturaleza se derrumba con la realidad de las mismas cifras.
En su comentario, Oviedo aseguró que la derecha y el antipetrismo esperábamos que la pobreza y el desempleo estuvieran disparados y, sostuvo, eso no pasó. Extraña que alguien que dirigió el DANE salga con semejante disparate, negándose a ver los pormenores de las cifras.
Es cierto que, según el DANE, la tasa de desempleo se ubicó en el 8,9 % durante 2025, cifra idéntica a la del año 2015. Pero eso es una anécdota a lo sumo. Al mirar el detalle de las cifras del mismo DANE se encuentra que el 56 % tiene un empleo informal, que de paso sea dicho, subió en comparación con la cifra de 2024.
Así las cosas, según el DANE, casi seis de cada 10 trabajadores están en el rebusque, en el mercado «laboral» de la subsistencia. Lo que muestran estas cifras que Oviedo no quiere ver es que la pobreza está disparada porque la incertidumbre y la inestabilidad están a la orden del día para casi el 60 % de los trabajadores. ¿Esto le parece bueno al candidato de marras?
Oviedo también habló de la expectativa que existía de que Petro llevaría el dólar a $ 5000, como si el efecto Trump, unido a la presencia de dólares de «empresas de alto riesgo» en la economía nacional no tuvieran que ver con el comportamiento de esa divisa.
Pero hay un análisis que se niegan a hacer los defensores de oficio de Petro. El sábado 18 de junio de 2022, un día antes de la segunda vuelta presidencial, el dólar se cotizaba a $3 905 y una semana después de la elección del actual presidente, el dólar se disparó a $4 130. Ese solo dato demuestra la incertidumbre de los mercados por la llegada de Petro al poder.
Pero cuidado, porque solo tres meses después de que Petro
se instalara en la Presidencia, el 9 de noviembre de 2022, el dólar no solo llegó,
sino que superó la barrera de los cinco mil, ubicándose en $ 5 134, hecho
atribuido no solo a la volatilidad internacional sino a la incertidumbre
política y fiscal de Colombia. Así las cosas, Petro cargará con la deshonra de haber llevado el dólar a la cotización más alta de la historia. ¿Mintió Oviedo o le faltó rigor a la hora de
abrir la boca?
De otro lado, el precandidato aseguró que Petro es el primer presidente que habla claro de los problemas de la gente. Ignoro si los ciudadanos tienen en la cabeza el desempeño del mandatario como amante, o si su prioridad es conocer la conexión del clítoris y el cerebro, o si el problema real de los colombianos radica en determinar si Nuestro Señor tuvo relaciones sexuales con María Magdalena… No creo.
A la gente la tiene desesperada la falta de empleo de calidad, el robo de sus bonos pensionales, el derrumbe del sistema de salud, la falta de medicamentos, el control territorial de los grupos criminales, el incremento de los precios ocasionado por la trepada del salario mínimo, la subida del precio del arroz, del café y de la carne —si no hace mercado, no opine— y no las aventuras íntimas y delirantes del inquilino de la Casa de Nariño.
Juan Daniel Oviedo está muy perdido. Requiere con urgencia un GPS conceptual, pues salir a defender lo indefendible, tratando de conquistar los votos de la izquierda radical que jamás tacharía su cara en un tarjetón, explica de forma contundente el fracaso del centro colombiano. Y cuidado, porque el Centro Democrático está avalando semejantes despropósitos con su participación en la tal consulta.


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